Aguas grises en Argentina: separarlas, la grasa y el reúso
agosto 2026La otra cara de las aguas grises es aprovecharlas: tratadas, sirven como agua no potable para riego. No es una idea marginal. La Comuna de Villa Ciudad Parque lo permite, el Departamento General de Irrigación de Mendoza lo promueve como alternativa para el riego de espacios verdes, y la Legislatura de CABA valora los sistemas de reutilización para segundos usos. Desde la ciencia, la Universidad Nacional de Córdoba sostiene que el uso de aguas grises tratadas para riego está aceptado por las legislaciones nacionales, y el Instituto Argentino de Permacultura las describe como una fuente de gran valor nutritivo para algunas plantas.
Las aguas grises —las de la cocina, la ducha y el lavadero— parecen inofensivas porque no tienen materia fecal, pero son las que más callado matan un pozo. Traen grasa y jabón, y si llegan crudas al campo de infiltración lo sellan. Por eso el tema tiene dos caras: hay que filtrarlas para que no tapen el sistema, y bien tratadas se pueden reutilizar para riego. La duda que más aparece es justamente sobre los jabones:
Hola. No le hace nada el biodigestor q caigan los jabones del lavarropas?
usuario en YouTube (Argentina)Grises y negras: por qué conviene separarlas
La diferencia es simple: grises son cocina, ducha y lavadero; negras, el inodoro. Varias normas argentinas piden tratarlas por separado. La Comuna de Villa Ciudad Parque exige que “El sistema de tratamiento cloacal deberá separar aguas grises y aguas negras para su tratamiento diferenciado”. ¿Por qué el esfuerzo? Porque las grises, filtradas, se pueden reaprovechar, y las negras necesitan otro camino. Meter todo junto desperdicia esa posibilidad y, además, carga el sistema con grasa donde no hace falta.
El reúso de aguas grises no vive en un vacío legal. Córdoba lo reglamenta con la Ley 10208 de 2014 y el Decreto 847/16; Mendoza con la Resolución 715/00; Chubut con la ley 5850/08. Si vas a montar un sistema de reúso, conviene mirar la norma de tu provincia, porque clasifican los usos permitidos por tipo. La tendencia general, sobre todo en provincias secas, es fomentar el reúso, no restringirlo.
La trampa de grasa: la pieza que salva el pozo
Acá está el punto técnico clave. La grasa de cocina y los jabones, advierte Villa Ciudad Parque, son “las causantes de las abnegaciones y disfunciones de los sistemas de tratamiento, por saturar fundamentalmente de grasas las superficies de absorción”. En criollo: impermeabilizan el pozo. La solución es una cámara desengrasadora (o trampa de grasa), un recipiente que separa las grasas por diferencia de densidad antes de que sigan camino. Recibe las aguas de cocina y lavadero, nunca las del inodoro. Las medidas que exige AySA: un volumen mínimo de 350 litros, una profundidad de agua de 0,60 m, una permanencia de 2 horas y un largo de al menos 3 veces el ancho. La norma de Villa Ciudad Parque admite trampas más chicas, de 95 a 300 litros para una casa. Va ubicada cerca de la pileta que descarga los residuos grasos.
El reúso: regar con aguas grises tratadas
La otra cara es aprovecharlas. Tratadas, las aguas grises se pueden reutilizar como agua no potable, típicamente para riego. No es una idea marginal: la Comuna de Villa Ciudad Parque lo permite, el Departamento General de Irrigación de Mendoza promueve separarlas como “importante alternativa para el riego de espacios verdes”, y la Legislatura de CABA valora los sistemas de reutilización para segundos usos. Desde la ciencia, la Universidad Nacional de Córdoba sostiene que “El uso de aguas grises adecuadamente tratadas para riego está aprobado por las legislaciones internacionales y es aceptado por las legislaciones nacionales”, y el Instituto Argentino de Permacultura las describe como “una fuente de gran valor nutritivo” para algunas plantas. Hay marco legal provincial: Córdoba (Ley 10208 de 2014 y Decreto 847/16), Mendoza (Resolución 715/00) y Chubut (ley 5850/08).
Cuánto se ahorra (según quién lo venda)
Los fabricantes prometen ahorro, aunque no se ponen de acuerdo: Rotoplas dice que su sistema de reciclado “ahorra hasta un 30% de agua potable”, mientras Metertech afirma que con su planta se ahorra “hasta un 40%”. Tomalo como una banda: un tercio a un 40% menos de agua de red es un número creíble si el reúso está bien hecho, sobre todo en zonas donde el agua escasea.
Y si tengo biodigestor, ¿le mando las grises?
Es la otra consulta clásica:
Hola quiero instalar un biodigestor solo para la cosina y lavadero, sirve para aguas con jabón de el lavarropa y grasa d la cosina???
usuario en YouTube (Argentina)La respuesta práctica: mandarle las grises al biodigestor le baja la capacidad. Un equipo de 600 litros que trata solo aguas negras rinde para 5 personas, y cae a 3 si le sumás las jabonosas. Por eso lo recomendado es derivar cocina y lavadero por separado, con su trampa de grasa, en vez de sobrecargar el tanque. Mirá cómo se arma todo en cómo instalar un biodigestor y el rol de la cámara séptica.
Las aguas grises son el punto ciego del saneamiento casero: como no huelen a cloaca, la gente las manda a cualquier lado, y son las que terminan tapando el pozo con grasa. Dos cosas simples cambian todo. Una, una trampa de grasa antes de que la cocina y el lavadero lleguen al sistema: barata, y evita que impermeabilices la infiltración. Dos, si tenés jardín, separá las grises y regá con ellas tratadas; ahorrás agua de red y no cargás el pozo. Lo que no conviene es ni mandarlas crudas al pozo ni almacenarlas sin tratar, porque en poco tiempo se pudren.
Preguntas frecuentes
¿Qué son? Las de cocina, ducha y lavadero (con grasa y jabón, sin materia fecal); distintas de las negras del inodoro.
¿Trampa de grasa? Sí: AySA le pide 350 litros mínimos y 2 horas de permanencia; intercepta la grasa que si no tapa el pozo.
¿Se reutilizan? Sí, tratadas, para riego (agua no potable); hay normativa en Córdoba, Mendoza y Chubut.
¿Al biodigestor? Le bajan la capacidad (un 600 L pasa de 5 a 3 personas); mejor derivarlas aparte.